Nos situamos en los primeros días de Enero de 1990 rumbo a la concentración invernal mas grande Europa.
Por aquel entonces las autovías aun no existían en su totalidad, algunos tramos sin hacer, daban vida a los pueblos de Castilla, una parada, un café, un preguntar al lugareño la dirección adecuada, un saludo a las mozas del pueblo en la plaza mayor.
Nuestros amigos, los llamaremos "Pepe Bayeta" y "La Rata del Asfalto" viajaban en aquellas maquinas japonesas que daban un nuevo registro al velocímetro antes nunca visto.
"La Rata del Asfalto" a lomos de una Yamaha XJ 600 y el "Bayeta" con aquellas primeras Honda CBR 600, enroscaban el puño por las lineas rectas entre arboles y badenes con mas ganas de llegar que conocimiento de pilotar, detrás de un camión que arruinaba las ganas de fundir el deposito de gasolina.
Un pequeño claro y sin aviso, la CBR salio catapultada a la velocidad de la luz mientras la XJ pedía auxilio y aceite al corte, al intentar coger su rebufo.
De repente, un rebaño de ovejas cruzaba la carretera después de un cambio de rasante, con el sol de Enero cegador, de poco sirvió que el dueño de las churras ondease un jersey rojo en la mano, no vieron el rebaño, como para ver el jersey......."El Bayeta" y su CBR se incrustaron contra aquella masa de animales blancos, quedando la moto encajonada y el piloto rodando unas decenas de metros sobre los lomos de unas almas paralizadas por el miedo y el ruido del tubarro.
El pastor con su perro asistían a la escena sin saber si aquel personaje era un motorista o un astronauta caído de Marte.
"La Rata" pudo detener la Yamaha antes del impacto librando por los pelos, puso la pata de cabra y corrió en busca de su amigo que estaba tumbado en el suelo con tan solo un dedo y la muñeca rota y la típica cara de aquel que no entiende que ha pasaoo.
Una vez evaluados los daños abrió el asiento de la XJ, saco un cuchillo de monte de grandes dimensiones, que era lo que antes de las puñeteras navajas multiusos Suizas, todo motorista llevaba para cortar las viandas que se consumían en una concentración invernal.
A esas alturas y una vez visto el cuchillo de monte, el pastor y el propietario del rebaño corrían en dirección contraria hacia el cuartel de la benemérita, no para avisar, mas bien para protegerse.
A voces "El Rata" los llamo... No hombre no!!!! que no les voy a hacer nada!!!!! que esta carne se estropea si no se sangra!!!!
Coloco las corderas moribundas en la cuneta con la cabeza orientada al canal de aguas.Comenzó con la primera y termino por el carnero que también había quedado mal herido.
Haciendo gala de un manejo del cuchillo que como buen matarife de profesión, nuestro amigo "El Rata" hizo horas extras.
Los ojos del pastor no daban crédito, hay quien afirma que el perro soltó unas lagrimas, mientras la ambulancia se acercaba.
La CBR no necesito la grúa, pues prácticamente se quedo de pie insertada en el rebaño acostándose sobre el lado derecho a ultima hora.
También es mala suerte!!!! comentaba el ganadero, de 200 cabezas me vas a matar el único carnero decente que tenia, lo compre hace 4 días y me costo 180.000 pesetas, ayyyy mi carnero !!! y sin estrenar!!!!!
9 corderas en edad de merecer y un carnero virgen fue el fatal saldo de aquella tarde de Enero.
Nuestros amigos a duras penas llegaron a Tordesillas, donde contaron la historia en una hoguera mientras sonaba la música y las corderas guardaban silencio.

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